
Alegrémonos
de vivir porque tenemos la oportunidad de amar, de
trabajar, de leer, de contemplar las estrellas y las
manifestaciones artísticas. Respecto a lo último,
también es cierto que no podemos esperar a que a
todo el mundo le guste la novia. Hacer arte es tan
sólo la mitad de la aventura, la otra es la
respuesta de quienes lo ven.

La
exposición que nos presenta Imma Fita Payes (
Tambien conocida artisticamente como RuRu),
profundiza en una de sus etapas de mayor intensidad
creativa en donde está muy ligada al concepto de
crear un mundo nuevo paralelo al real que no
reproduce lo visible; hace visible.

Crea
RuRu un mundo fantástico, existente sólo en el
interior de la mente de esta artista, mientras que la
obra en sí se transforma en la ventana a ese
universo, desde el que podemos contemplar, solo a
modo de espectadores mudos, la naturaleza de su
experiencia ajena. Eso si, nos acerca más a las
realidades cotidianas, siendo menos transcendentales
y afirmándonos en el aquí abajo que nos rodea.

En
RuRu la mezcla técnica entre lo fotográfico y lo
pictórico, con su propia imagen o la de familiares y
amigos como motivo central, es el modo de esta
artista de conseguir ese punto de reflexión ante la
realidad o virtualidad del espacio, ante la noción
de modelo y de lo que está representando. Lo que
importa en ella es el resultado final que ha
concebido y que en ningún momento tiene carácter
efímero.

Su
obra tanto en manipulación digital o en acrílico,
tiene el aspecto de un juego casi espontáneo,
infantil, plasmado con gran facilidad que esconde una
actitud muy calculada, de gran esfuerzo y que se
apoya en sus inquietudes.
